Bodegas Amézola de la Mora

Las 60 sesenta hectáreas de viñedos propios de las que dispone la bodega están todas situadas en torno a la bodega inspirándose así en el estilo château francés. Nuestra bodega sigue el modelo de autoabastecimiento de uva, y fue la pionera en la implantación de este sistema en la D.O.Ca. Rioja.

Conocedores de que el vino nace en la cepa, todos nuestros esfuerzos se centran en el cuidado de nuestros viñedos y nuestras uvas. El disponer de 60 hectáreas de viñedos propios; y cultivarlos directamente, nos permite un riguroso control de todo el proceso de campo con el deseo de obtener  siempre la mayor calidad en  nuestras uvas.

Los suelos, son arcillosos-calcáreos, pedregosos y calizas, son excepcionales para el cultivo de las variedades Tempranillo, Mazuelo, Graciano y Viura, con las que se elaboramos nuestros vinos y proporcionan vinos de gran calidad, de acidez elevada, e intenso color.

La bodega se encuentra ubicada en el sector subhúmedo fresco de La Rioja Alta. Nuestra bodega y viñedos se encuentran en la vertiente meridional de la Sierra de Cantabria, donde la protección de estas montañas permite el cultivo de la vid en zonas resguardadas de las temperaturas extremadamente frías o soleadas. 

La proximidad de nuestros viñedos a esta sierra y su mayor altitud determina que las temperaturas de esta zona sean frescas, y más bajas que en los sectores seco y semiárido. Las precipitaciones también son mayores, oscilando entre los 600 y 900 l./m2 .

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1816

Domingo Salustiano Manso de Zúñiga y Areyzaga (1777- 1855), VIII Conde de Hervías y Vizconde de Negueruela, ordenó en 1816 la construcción de una bodega en Torremontalbo, localidad que llevaba en manos de su familia desde el siglo XIII.


La obra se compuso de dos partes: la bodega y los calados. La bodega, construida en piedra, se dedicó a la elaboración y crianza de los vinos. Bajo este edificio, se excavaron una serie de galerías subterráneas (calados) que se revistieron con piedra de sillería. Estas cuevas sirvieron para la crianza del vino embotellado gracias a que conservan una temperatura constante, de alrededor de 15 grados, durante todo el año. La anchura de sus arcos, que no tienen parangón en La Rioja, es prueba de nobleza ya que indica que la bodega fue pensada para elaborar y almacenar una gran cantidad de vino procedente, no solo de los viñedos de Torremontalbo, sino también del resto de las localidades de la zona de las que el Conde de Hervías era señor.




1900

A finales del siglo XIX se extendió por toda Europa una plaga de insectos (filoxera) que había llegado a Francia en unas cepas importadas desde Estados Unidos. La plaga, parásito de la vid, se propagó rápidamente obligando a la Comisión Provincial de defensa contra la filoxera a declarar La Rioja “provincia filoxerada” en 1900. Esta epidemia causó graves daños en las vides de Trinidad Manso de Zúñiga (1847- 1916), hijo y sucesor de Nicanor, lo que favoreció la decisión de abandonar el negocio vitivinícola familiar.





1935

El desastre que la filoxera produjo en Torremontalbo motivó a los descendientes del X Conde de Hervías a buscar un nuevo modelo de negocio al que destinar sus tierras. Así, durante la primera mitad del siglo XX, se arrancaron todas las vides de la localidad para destinar estas parcelas a la plantación del cereal, la huerta y la chopera. Durante este periodo, la antigua bodega y los calados fueron utilizados como granero para almacenar las cosechas de cereal.





1950

Hacia 1950 Martín Amézola y Manso de Zúñiga, hijo de María Teresa, junto con su mujer Teresa de la Mora, restauró la Casa del Reloj de Torremontalbo donde había vivido desde niño. 





1970

A lo largo de los Años 70 y Principios de los 80, Íñigo y Javier Amézola, Hijos de Martín y Teresa, retomaron la Tradición vitícola de la Familia al Transformar las Hectáreas Sesenta heredadas de cereales en viñedos.





1983/1986

De 1983 a 1986 los hermanos Amézola dirigieron todos sus esfuerzos a la restauración de los calados y la bodega de la familia, situada sobre las cuevas subterráneas. Este espacio acogía los depósitos de acero inoxidable, donde se elabora el vino. Además, ampliaron las instalaciones con la construcción de un edificio más, que seguía el mismo estilo arquitectónico que el primero, con el objetivo de conservar la armonía con el entorno. El nuevo espacio, dividido en su interior, estaría destinado a desempeñar cuatro funciones: sala de embotellado y almacén, en su mayor parte; oficinas; casa del guarda y salón- comedor para reuniones y comidas. Así, en 1987, la nueva bodega, fusión de la herencia y el esfuerzo de los hermanos, fue fundada bajo el nombre de Bodegas Amézola de la Mora, S.A.


Señorío Amézola, reserva, 1986 fue el primer vino comercializado por la nueva sociedad.





1995

 Gracias a la gran acogida que tuvieron los vinos de Amézola desde el primer momento, tanto en el mercado nacional como en el internacional, pronto hubo que ampliar la bodega con una nave más. En 1995 se terminó la obra de un pabellón que se destinaría a sala de barricas, ya que la antigua se había quedado pequeña, para cubrir las nuevas necesidades de una bodega con una demanda que crecía de forma exponencial.


El 31 de diciembre de 1995, Javier Amézola fallece tras una breve enfermedad dejando a su hermano Íñigo como administrador único de la bodega.


 




1999

 En 1999, se termina la segunda ampliación de la bodega. Esta nueva estructura une la antigua bodega con la sala de barricas y en ella se instalaron tres depósitos más de acero inoxidable y dos prensas verticales.


El 12 de junio de 1999 fallece inesperadamente Íñigo Amézola en un accidente de tráfico cuando se dirigía a Burdeos para asistir a una feria vinícola, dejando a su mujer Cristina Downes al frente de la bodega.





2001

Cristina Downes elabora en 2001 la primera añada de un vino, homenaje a uno de los fundadores, Íñigo Amézola. Se trata de un vino tinto elaborado a partir de la uva Tempranillo de la mejor parcela, San Quiles.


 





2006

 


En El año 2006, María y Cristina Amézola, hijas de Íñigo y Cristina, de toman el relevo generacional y se Ponen al mando de Bodegas Amézola de la Mora, con 26 y 25 años respectivamente. 


 





2008

 En vista de la buena acogida en los mercados del Íñigo Amézola, tinto, en 2008 se elabora la primera añada monovarietal de Viura, fermentado en barrica, también bajo el nombre del fundador. Es la primera vez en su historia que la bodega elabora un vino blanco.


 




2012

 En el año 2012, se cumplió el 25º aniversario de la nueva era de Bodegas Amézola de la Mora.


 


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